Karl-Theodor Dreyer

Carl Theodor Dreyer, recbió el nombre de su padre adoptivo, rígidos luteranos cuyas enseñanzas probablemente influyeron mucho en la severidad de sus filmes. De joven, Dreyer trabajó como periodista y posteriormente escribiendo guiones. Su debut como director tuvo un éxito limitado. La fama le llegó gracias a la película Du skal ære din hustru (El amo de la casa), en 1925. El éxito que cosechó en su país se transformó en un enorme triunfo en Francia, donde se trasladó. La Société Genérale des Films le encargó la realización de un largometraje sobre la heroína nacional: Juana de Arco. La película La pasión de Juana de Arco se estrenó en 1928 y fue su primer gran «clásico», pero no fue un éxito en taquilla. Con la ayuda de Michel Champion escribió el guión, que se basó en estudios directos sobre las transcripciones originales del proceso.Esta película contribuyó a la consolidación internacional de Dreyer, pero su productora tuvo problemas económicos, con lo que, sólo gracias a un mecenas, Dreyer pudo realizar su siguiente película, Vampiro (Vampyr, 1932). En 1934, Dreyer regresó a Dinamarca, donde lo esperaba un período marcado por las dificultades y los proyectos fallidos. Finalmente, en 1943, logró realizar su siguiente largometraje, Dies Irae (Vredens Dag), una historia de amor trágico que transcurre durante el período de la caza de brujas del siglo XVII. Durante los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, Dreyer contribuyó a la producción danesa oficial de cortometrajes con una serie de películas, entre ellas, Llegaron al ferry (De naaede Færgen, 1948), aunque volvería a pasar mucho tiempo antes de realizar su siguiente largometraje, La palabra (Ordet, 1955), adaptación magistral de una obra de teatro de Kaj Munk que consolidó aún más, si cabe, su reputación internacional. Su última película, Gertrud (1964), que fue muy discutida tras su estreno, ha sido considerada posteriormente como una de las obras maestras del cine moderno.

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